sábado, 26 de enero de 2008

La Historia de I y de O (Parte I)

I tendría cerca de 40 años cuando conoció a O. En un primer momento no hubo atracción alguna entre ambos, ni simpatía ni rechazo. O tiene unos cinco años menos que I, es bastante atractiva, dinámica, laboriosa y muy sociable. I no es apuesto, pero le gusta mucho trabajar, poco sociable, pasa horas leyendo novelas, libros de historia, filosofía, religión, temas que no tendrían nada de raro si su profesión estuviera en el campo de las letras, pero él es ingeniero, se considera y lo consideran quienes lo conocen, como un ingeniero destacado.

Tanto I como O tienen familia. I tiene dos hijos al igual que O, y los cuatro niños son de edades muy cercanas, estudian en el mismo colegio, desde la elemental. Durante muchos años los cuatro niños se frecuentaron y cultivaron una gran amistad. En la actualidad, ya son jóvenes y los gustos y preferencias los han separado un poco, pero la amistad perdura.

La noche que I y que O comenzaron a tener simpatía, fue durante una fiesta de cumpleaños de un amiguito común de los niños. Para aquel entonces los niños estaban por los 14 años y eran sus primeras fiestas hasta pasadas las doce de la noche. O, madre divorciada, tenía la costumbre de recoger a sus hijos a la salida de las fiestas. I, por su parte, también recogía a sus hijos, pero siempre lo hacía solo, su esposa muy poco salía con él, y se le veía siempre solo.

Esa noche I se encontró con O, la saludó como se saluda a una persona con la que se tiene poco trato. Sus hijos se acercaron y propusieron quedarse una hora más en la fiesta, O les dijo que no habría ningún problema, I por su parte también respondió en el mismo sentido. Una vez solos, se miraron y empezaron a charlar de cosas triviales, pues habría que esperar una hora. La música de la fiesta llegaba hasta el salón donde ellos esperaban y la mamá del niño que cumplía años les dijo “ustedes, que hacen ahí conversando, ¿porqué no bailan?”, se miraron y salieron a bailar. Mientras bailaban, I miró fijante a los ojos de O y vio en ella a una hermosa mujer. Terminada la pieza, siguieron conversando y bailando. La segunda vez que lo hicieron se tomaron de la mano muy suavemente. I seguía mirándola a los ojos, y O no apartaba sus ojos de los ojos de él.

A partir de ese momento, la amistad entre I y O fue en aumento. Ella tenía un pequeño stand en un concurrido centro comercial y él la visitaba con frecuencia. En una de esas visitas, le llamó la atención un individuo al que ya había visto repetidas veces por ahí. Le preguntó a O si le era conocido a lo que ella le respondió que era su acompañante. Sin embargo, esa noticia no disminuyó la frecuencia de visitas, hasta que en una oportunidad, O le comunicó que ya no tenía acompañante.

Desde ese momento, I sintió que había un interés más allá de la amistad por O. Las relaciones con su esposa no pasaban por un buen momento, los intentos por menguar esa situación no habían dado buenos resultados, por lo que su amistad con O le dio un respiro en su vida. Ahora que sabía que O no tenía pareja, se interesó más por ella.

Estos hechos se desarrollaron por aproximadamente un año desde la noche de la fiesta.